Alimentación con abundantes alimentos fritos, horneados, asados y a la parrilla.
Alimentación con gran cantidad de quesos maduros o curados, mantequilla, leche en polvo, postres lácteos procesados o cocinados: natillas, cremas, flanes.
Alimentación con abundantes embutidos, incluidos los jamones.
Consumo excesivo de café, cerveza y/o alcohol
Alimentación basada en alimentos industrializados o precocinados: margarinas, galletas, bollería, pastelería, chips, galletas saladas, aperitivos, cereales
tostados, frutos secos tostados, sopas deshidratadas, huevos en polvo, carnes y pescados en conserva.
Consumo de alimentos almacenados
durante largo tiempo.
Comer periódicamente alimentos refrigerados o congelados determinan un aumento de los
AGEs.
Alimentación con abundante fruta dulce, miel y edulcorantes con fructosa.