Su tratamiento reside en los medicamentos, especialmente antidepresivos, que se dedican a reducir la ansiedad y el estrés. Sin embargo, conjunto a éstos, se
puede erradicar el síndrome con medidas prácticas y algunas dietas, por ejemplo:
Si la cocina tiene puerta, es recomendable cerrarla con llave durante las noches, pues al tratar de abrirla se reduce el estado de inconsciencia al igual que el
ingerir alimentos.
Evita tener alimentos "peligrosos" en el refrigerador, como dulces o alimentos procesados.
Procura dormirte temprano. Mientras más tiempo pases despierto a altas horas de la noche más riesgo habrá de levantarse y dirigirse en busca de
alimentos.
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Los expertos recomiendan tener a la mano un vaso de leche (light o de soya) sin azúcar para beberla en caso de ansiedad y de igual forma saciar la sed. Este
acto reemplaza el pararse hasta la cocina, además de que no provoca caries.
La cena deberá ser lo más temprano posible, con el propósito de facilitar el proceso de digestión durante las horas de sueño.
Tomando en cuenta el punto anterior, la cena deber ser ligera, con un menor número de calorías de las que contiene la comida y el desayuno; y balanceada, es
decir, que incluya carbohidratos y una porción de proteína. La avena logra saciar el hambre por un largo plazo. Puede combinarse con fruta o mermelada.
Durante el día no debe saltarse ninguna comida, pues de lo contrario se presentará un apetito excesivo, provocado por una descompensación en la ingesta
calórica.
Y por último, no olvides acudir a un médico si la ansiedad no disminuye ni el hábito de comer por las noches.