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ARBOLES VIEJOS Y SABIOS

Érase una vez un gran espacio verde lleno de altos, viejos y sabios árboles que les regalaban vida y oxígeno a los habitantes de aquel hermoso lugar, además de buena tierra, áreas de cultivo, viveros y jardines.

Un día, sin tomar en cuenta a los vecinos, el parlamento, compuesto por los animales más grandes y feroces, tuvo la ocurrencia aprobar una ley en la cual ese terreno de un millón de metros cuadrados, propiedad pública, es decir de todos los habitantes, se desincorporara para que pudiera venderse a particulares, es decir a animales muy ricos y poderosos. Y que éstos a su vez pudieran construir casas, restaurantes, hoteles, oficinas, comercios, etc.

Una gacela, miembro del parlamento, fue responsable y valiente al poner al tanto a los demás habitantes del lugar pues fue ella la única que se opuso a aquella terrible decisión. Con gran indignación recibieron la noticia los vecinos, que eran los animales más pequeños: pájaros, conejos, ardillas, entre otros, y decidieron hacer una junta para ponerse de acuerdo y llevar a cabo acciones que impidieran que esa porción de la madre tierra fuera asfixiada y destruida con toneladas de cemento.

Algunos opinaron que no era factible oponerse al rey león y a los demás animales feroces y poderosos que eran más grandes que ellos y podrían devorarlos de un solo bocado. Que mejor había que dejar las cosas así. Pero la gran mayoría opinó que era su deber defender a la generosa tierra que hasta ese momento había sido su hogar, el de sus ancestros y el de sus hijos y futuras generaciones.

Entonces este grupo de pequeños, pero valientes y perseverantes, pajaritos comenzó su lucha. Lo primero que hicieron fue una carta al rey león solicitándole que no privatizara ese lugar para hacer el proyecto denominado "Cementolandia". Que mejor lo destinara a ser un área ecológica y que en vez de deforestar, sembrara aún más árboles para que los árboles jóvenes aprendieran de la sabiduría de los viejos, de su generosidad para dar vida y oxígeno y ayudar a mitigar el deterioro del planeta.

A todos les pareció buena idea mandar la carta al rey y mejor aún, pedirle audiencia.

En la junta de vecinos eran como unos 70 asistentes y cada uno de ellos se comprometió a hacer cosas específicas, pero la verdad es que terminaron siendo bastante menos, pues muchos resultaron ser puro "pájaro nalgón".

Con la ayuda de expertos en medio ambiente, recabaron información, redactaron documentos con datos precisos para defender su causa y organizaron un foro en su localidad para sensibilizar a los habitantes. Aunque sus recursos eran muy modestos, lograron incluso tener su propia página web en internet, gracias a la aportación, talento y pasión de uno de ellos. Esto le dio mucha fuerza al movimiento que comenzaba a crecer.

Luego, la prensa, la radio y la T.V. voltearon sus ojos hacia ellos con simpatía. Aunque no tenían dinero para pagarle a los medios, a algunos de ellos les cayó en gracia la valentía y osadía de esos pajaritos y empezaron a darles difusión todos los días sacando notas en el periódico, dándoles un micrófono en la radio y hasta un espacio en la tele. Pronto ya eran famosos. La gran mayoría del poblado simpatizaba con ellos pero había otros que los tachaban de revoltosos y retrógradas pues se oponían a un proyecto que prometía ser una gran ciudad de cemento de "primer mundo".

El león se puso muy enojado de que se le cuestionara su decisión y de que hubiera un grupo opositor a su proyecto. Algunos miembros de su séquito declararon a los medios y a la opinión pública que aquellos pájaros ecologistas radicales estaban muy mal informados, pues el ambicioso "Proyecto Cementolandia" se construiría sin talar uno solo de los 32,000 árboles existentes y que además traería progreso y muchos beneficios a la población. Conociendo la manera en que se habían construido las nuevas vialidades y complejos urbanos, los pajaritos no lo creyeron y decidieron continuar con su petición de transformar el "Proyecto Cementolandia" en reserva ecológica pues ellos creían firmemente que el progreso consiste en ser respetuosos con la naturaleza, amarla y venerarla.

Hubo momentos en que esta parvada se llegó a sentir muy desolada, pues muchos de sus vecinos les decían que no había nada que hacer. Que la hermosa área verde desaparecería y el "Proyecto Cementolandia" iba caminando, que lo mejor era resignarse... Que el león y su séquito eran animales muy grandes y poderosos, que jamás escucharían su petición y que harían su voluntad pese a la oposición de los pajaritos.

Todas las noches los pajaritos se reunían, hacían un círculo y oraban. Una de las pajaritas pensó que podrían inspirarse en el amor de Julia Butterfly-Hill hacia la secuoya "Luna". A otra se le ocurrió ir al lugar en cuestión y hacer un ritual. Cantaron, danzaron y bendijeron a la madre tierra. Le ofrecieron, venerándola, que con profundo amor y gratitud hacia ella seguirían defendiéndola.

En ese momento Dios se sintió profundamente conmovido con la actitud de estos animalitos. Decidió entonces intervenir con su mano divina.

El león dió instrucciones para que se realizara una consulta entre toda la fauna que habitaba el lugar. Para entonces, el movimiento ecologista de los pajaritos ya había permeado en la conciencia de la sociedad. Conejos, liebres, ardillas, tortugas, caracoles, lagartijas, castores, venados, etc. acudieron a votar.

Pocos días habían pasado y esta parvada ya no aguantaba tanto ajetreo y desvelo. Con la ayuda de otros comprometidos animalitos, vecinos del lugar, habían logrado recabar más de 6 mil firmas en papel y 3,000 en internet apoyando la propuesta de la reserva ecológica. Decidieron que era el momento de entregarlas al rey león.

Nuevamente se reunieron. Nuevamente oraron. Nuevamente cantaron los caracoles.

Al día siguiente recibieron una invitación del rey a un evento privado para presenciar su pronunciamiento respecto al destino final de aquellas tierras. Los pajaritos acudieron muy nerviosos y tímidos. El más paranoico de ellos hasta pensó que los habían citado porque les cortarían sus alitas y piquito por haber alborotado tanto el gallinero.

Conmovedora sorpresa se llevaron al escuchar la sabia decisión del rey: el "Proyecto Cementolandia" se cancelaba. En su lugar se llevaría a cabo el "Proyecto Ecológico".

Con lágrimas en sus ojitos y aplaudiendo con todas las fuerzas de sus pequeñas alas, los pajaritos festejaron la decisión del rey. Voltearon hacia el cielo e hicieron una reverencia para agradecer a Dios. Bajaron a la tierra para acariciarla y olieron el incomparable aroma a pino que despedían los árboles como agradecimiento a estos pajaritos, que pese a su pequeñez e insignificancia habían logrado una hazaña. Dentro del corazón de cada uno, supieron que no habían sido ellos, si no el amor el que había realizado el milagro.

Parque Ambiental Bicentenario. | El México del "Sí se pudo"
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