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Tanto en nuestro cerebro como en la médula espinal, tenemos líquido y membranas que los rodean. Estas membranas se denominan meninges, pero cuando por distintas causas éstos se infectan e inflaman, en algunos casos, mejora sin tratamiento en algunas semanas, pero en otros puede provocar serías consecuencias y requerir tratamiento con antibióticos de emergencia.
Por ejemplo, la mayoría de los casos de meningitis en los Estados Unidos se deben a una infección viral, pero también pueden causarla bacterias, parásitos y
hongos.
Otras causas pueden ser no infecciosas. Estas incluyen reacciones químicas, alergias a medicamentos, algunos tipos de cáncer y enfermedades inflamatorias como la sarcoidosis.
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Meningitis viral
Este tipo es leve y a menudo desaparece por sí solo. La causa común es un grupo de virus conocidos como enterovirus, los cuales proliferan más a finales del verano y principios del otoño. Por su parte el virus del herpes simple, el virus de la inmunodeficiencia humana, el virus de las paperas, el virus del Nilo Occidental y otros también pueden causar meningitis viral.
Meningitis crónica
Esta meningitis es persistente, puede ser consecuencia de organismos de crecimiento lento como los hongos y la bacteria Mycobacterium tuberculosis que invaden las membranas y el líquido que rodean el cerebro. La meningitis crónica se desarrolla durante dos semanas o más y sus síntomas son similares a los de la meningitis aguda, considerado un caso nuevo y repentino.
Meningitis fúngica
Puede ser similar a la meningitis bacteriana aguda. A menudo se contrae al inhalar esporas de hongos que se pueden encontrar en el suelo, la madera en descomposición y los excrementos de aves.
La meningitis criptocócica es un tipo micótico común de la enfermedad. Afecta a personas con sistemas inmunitarios debilitados, como los enfermos con SIDA. Puede causar la muerte si no se trata con un medicamento antimicótico. Incluso con tratamiento, la meningitis micótica puede volver a aparecer.
Meningitis por parásitos
Los parásitos pueden causar un tipo poco frecuente de meningitis llamada meningitis eosinofílica. También puede deberse a una infección por tenia en el cerebro o por malaria cerebral. La meningitis amebiana es un tipo poco frecuente que a veces se contrae al nadar en agua dulce y puede poner rápidamente en riesgo la vida.
Los principales parásitos que causan la meningitis suelen infectar a los animales y luego las personas se infectan cuando ingieren alimentos contaminados con estos parásitos. La meningitis parasitaria no se trasmite entre personas.
Meningitis bacteriana
La forma en cómo se desarrolla este caso es cuando alguna de las diversas cepas bacterias ingresan al torrente sanguíneo y se trasladan hasta el cerebro y la médula espinal. También puede manifestarse cuando las bacterias invaden directamente las meninges, y la causa puede ser una infección de oído o de los senos paranasales, una fractura de cráneo o, raras veces, algunas cirugías.

Los síntomas iniciales de la meningitis pueden ser similares a los de la gripe y manifestarse durante varias horas o unos días.
En cualquier persona mayor de dos años incluyen los siguientes:



El tratamiento temprano de la meningitis, sobre todo la bacteriana puede evitar complicaciones graves. Y regularmente se trata con antibióticos.
Es importante señalar que si se retrasa el tratamiento mayor es el riesgo de convulsiones y daños neurológicos permanentes, tales como:
Con un tratamiento inmediato, incluso los pacientes con meningitis grave pueden tener una buena recuperación.
Y cuando vayas a consulta porque sospechas que tienes meningitis, indícale al especialista si has estado expuesto a alguien con este padecimiento, incluido un familiar o alguien con quien vives o trabajas. Es posible que debas tomar medicamentos para evitar contraer una infección.

Vacuna neumocócica conjugada (PCV15 o PCV20). Estas vacunas forman parte del calendario habitual de vacunación para niños menores de 2 años, también forman parte del calendario de vacunación recomendado para niños entre 2 y 18 años que tengan alto riesgo de contraer la enfermedad del neumococo.
Vacuna polisacárida neumocócica (PPSV23). Los niños mayores y los adultos que necesitan protegerse de las bacterias neumocócicas pueden recibir esta vacuna. La PPSV23 es para todos los adultos mayores de 65 años, así como para adultos más jóvenes y niños de 2 años en adelante que tienen sistemas inmunitarios debilitados o enfermedades crónicas, como enfermedad cardíaca, diabetes o anemia de células falciformes, y para quienes no tienen el bazo.
Vacuna antimeningocócica conjugada (MenACWY). Se recomienda administrar una dosis única a los niños de entre 11 y 12 años, y un refuerzo a los 16 años. Si la vacuna se administra por primera vez entre los 13 y los 15 años, se recomienda el refuerzo entre los 16 y los 18 años. Si la primera vacuna se administra a los 16 años o más, no se necesita un refuerzo.
Esta vacuna también se puede administrar a niños de entre 2 meses y 10 años que tengan un riesgo alto de contraer meningitis bacteriana o que han estado en contacto con alguien que tiene la enfermedad. También se utiliza para vacunar a personas sanas que sin una vacuna previa han estado expuestas a brotes.
Vacuna antimeningocócica del serogrupo B (MenB). Vacuna para adultos y niños a partir de los 10 años con mayor riesgo de contraer la enfermedad meningocócica. Entre ellos, se incluyen los adultos y niños con la enfermedad de células falciformes, que tienen el bazo dañado o a los que se les ha extirpado el bazo.
También se incluyen las personas con el trastorno inmunitario poco común llamado deficiencia del componente del complemento o que toman determinados medicamentos. Es posible que te recomienden esta vacuna si perteneces a una población en la que se está produciendo un brote de enfermedad meningocócica causada por el serogrupo B.
Fuentes:
Contenido: